Según un estudio del MIT con 300 implantaciones públicas, 52 entrevistas organizacionales y 153 respuestas de ejecutivos, la diferencia entre los que funcionan y los que no funcionan no es la calidad del modelo ni la regulación: las herramientas que fallan no retienen contexto, no se adaptan y no mejoran con el uso.
Si no es el modelo, ¿qué es?
Es el enfoque. Una herramienta genérica entra bien en la demostración y se rompe en el flujo real, porque el flujo real tiene excepciones — y la excepción exige un contexto que la herramienta no guarda.
¿Por qué el presupuesto fue al lugar equivocado?
Porque siguió la visibilidad. Entre el 50 y el 70% fue a ventas y marketing, donde el retorno resultó menor; el retorno apareció en operación y retaguardia, las áreas menos vistosas.
¿Qué recomienda el propio estudio?
Financiar la capa de memoria y exigir precio por hito de aprendizaje, no por licencia de asiento. Es la descripción de un producto que retiene contexto — escrita por un tercero.
El estudio no concluyó que la IA no funciona. Concluyó que funciona donde hay contexto — y la mayoría de las empresas compró la herramienta antes de tener contexto que darle.